Al acabar de desayunar empezó la tragedia, el barco se estaba precipitando hacia un enorme iceberg.
Cuando los pasajeros se fueron enterando empezó a cundir el pánico.
Cada vez estábamos más cerca del iceberg, el capitán intentó calmarnos sin éxito.
Mientras que yo gritaba de terror nos estrellamos contra el iceberg que nos causó unas pequeñas
grietas comparadas con el tamaño del barco. Al poco tiempo el barco empezó a hundirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario